Escrito por Wednesday el Lunes, 13 de abril del 2009 a las 20:56
Como este rinconcito es mío, mío y de mis pensamientos, de mis imaginaciones, me permito colocar aquí uno de mis relatos, que tanto me gustan escribir.
Siempre fui de las que pensé que nunca me atraería un hombre nada más verlo. Hasta que conocí a Jaime. Es como lo que llaman flechazo, pero yo lo llamaría atracción. No me imaginaba a lomos de un caballo blanco paseando por una playa paradisíaca….tan sólo revolcándome mientras le comía los labios con lujuria. Esa sensación, al mirar a aquel chico que tenía frente a mí en la mesa, me causaba pudor y miedo a la vez. Ese miedo de “que me está pasando” y ese pudor de “se me notará la excitación bajo la blusa?”. Lo cual no me importaba, sobre todo si notaba que era él el que miraba allí mismo. Empecé a sentir calor cada vez que coincidia que me miraba, su cara de aparente chico malo contrastaba con su mirada dulce en unos ojos marrones. Aquella cena transcurría sin más, aunque no podía llevarme bocado sin pensar en una guarrada, no entendía muy bien que me estaba sucediendo, tampoco era para tirar cohetes. Apenas cruzamos unas frases, no así ciertas miradas que no hacían más que seguir avivando mi ya trallada imaginación. Aquella cena acabó en unas copas, y tras ello, dirigiéndome a mi coche, Jaime salió también. Al yo subirme un poco las mangas de la blusa, dejé al descubierto un tatuaje que tengo en el antebrazo derecho, con lo que pareció llamarle la atención y me preguntó si me gustaban. Mi afirmación le gustó a él también, y subió las mangas de su jersey blanco y dejó ver ambos brazos casi al completo tatuados. Mi cara de sorpresa se acompañaba de una aceleración del corazón y de un nudo en el estómago. Jaime estaba completamente rapado, y tenía una cicatriz en la ceja izquierda que me daba muchísimo morbo, pero al ver sus tatuajes mi mirada, creo, se volvió más lasciva aún. Seguía preguntándome a mí misma que carajo me estaba pasando, qué imán tendría ese chico para hacerme sentir así, tampoco hacía tanto de mi última (y no mala) experiencia sexual. Conversamos un rato sobre tatuajes, enseñándonos los que ambos teníamos (algunos, claro), y comprobé como Jaime fumaba un cigarro tras otro…”fumo mucho cuando estoy nervioso”.
“Yo también estoy nerviosa, lástima que no fume”….
“Y tú? Por qué estás neviosa?”- me preguntó con una pícara sonrisa que me perturbó…
“yo? Me pones nerviosa tú”
Tras un gesto de sorpresa y al parecer, inesperado, me dijo que le explicara el porqué me ponía nerviosa, si “tienes valor, claro”.
Ese “tienes valor”, como desafiante, me hizo rebelarme contra mí misma, que no suelo ser de decir a las primeras de cambio lo que alguien me hace sentir….no sé si me molestó o me gustó, pero lo dejé claro…”me pone nerviosa tu mirada, que miras y esquivas cuando te cruzas con los ojos que estabas mirando…me pone nerviosa cuando has sonreído las veces, pocas, que lo has hecho, y verás que he estado atenta, disculpa, pero no había cosa más interesante alrededor en ese momento. Me pone nerviosa tus manos, porque me las he imaginado de alguna manera que es imposible no ponerte nerviosa….cuando te has lamido los labios tras caerte un poco de cerveza…..y al verte los brazos no sólo me has terminado de poner nerviosa, sino que me he excitado….¿te vale?”…..
Su cara lo dijo todo…..¿y ahora qué? Dijo mientras hacía el amago de acercarse, subiéndose la camisa, y dejándome ver y tocar todo su pecho tatuado….ambos pectorales, los abdominales, los hombros…..”si vas a seguir enseñándome cuerpo con tinta, mejor será que montes en el coche”. Tras eso sólo recuerdo que sentí como su boca envolvía mis labios, sus labios, duros, se abrían paso y dejaba jugar su lengua por mis dientes, mi lengua, mi boca…..no pude evitar meter mis manos debajo de su jersey blanco y repasar sus tatuajes con ellas, eso me producía un placer difícil de explicar. Pasamos besándonos, comiéndonos literalmente la boca, un buen rato, hasta que la sangre volvió a regar donde debía y decidimos salir de aquel hueco entre coche y coche.
Llegamos a su casa. Nuevamente me sorprendía a mí misma por la rapidez de mis actos, pero por una vez dejé de pensar lo que estaría bien o no y me dejé llevar por mis instintos. O más bien, tendría que decir, por mis hormonas. Al entrar a su piso, un 4º sin ascensor, sentí que palpitaba más y más…no sé si de subir las escaleras o de pensar lo que ocurriría. Un piso ordenado, decorado con gusto y donde parecía reinar una paz increíble. Sin parecer desesperada, le pedí tomarme una cerveza, y ambos, en la terraza, nos bebimos una. Jaime volvió a fumar casi sin control, lo cual provocaba hasta que yo tuviese ganas de fumar, con lo que di dos caladas de su cigarro y pareció gustarme. “no pienso echarme a fumar a estas alturas” me rondó por la cabeza rápidamente. Jaime se quitó el jersey, dejando nuevamente su torso a mis ojos, y donde pude ver con más claridad cada detalle de sus tatuajes. No hablamos de su trabajo, ni del mío, ni de futuro ni pasado, ni de chicos ni chicas, ni ex novios ni novias, tan sólo me enseñaba sus tatuajes como si un padre orgulloso muestra a sus hijos. Algunos eran de temas japoneses, como una bonita geisha que tenía en un pectoral. Su ombligo estaba rodeado por una serpiente que le cubría casi todo el vientre, y luego un sinfín de detalles en cada brazo, incluso uno que recordaba, de forma no en retrato, a su madre, fallecida. Eso, confieso, me puso tierna por un momento, pero seguí mirando aquella espalda que parecía un mural de Da Vinci. Juro que si vislumbro a la Gioconda me creo que estoy en un museo. En su espalda, bien formada por cierto, otros tatuajes que le recordaban momentos de su vida, y los cuales tenía su simbología. Yo mostré los míos, nada comparables con semejante cantidad de tinta en su cuerpo, pero eran los míos. Cuando vió el de la pierna, lo tocó y empezó a besarlo. Ya está. De ahí acabamos en la cama, apartando el nórdico, que estaba enrollado como si se hubiese despertado de una siesta. “no hice la cama hoy”, dice como disculpándose. Como si a mí me importara ahora si la cama estaba hecha o no, total, tenía el pensamiento de deshacerla desde que me subí en el coche.
No me importa parecer romántica, cosa que soy poco, poquísimo, pero el momento de desnudarnos fue parecido a esas escenas empalagosas que salen en ciertas pelis. Como si fuese a cámara lenta, fue quitándome la ropa, sin apartar su boca de cualquier parte desde mi cuello a mis ojos….cuando desabroché su cinturón, pude notar que su excitación no estaba solo en su respiración. Rozarme con él, yo tan sólo con el culotte y él en vaqueros, me puso a mil. Tanto o más me ponía besarlo, rozar con mis manos su cabeza rapada, sus hombros dibujados, que sus manos buscaran con ganas mis pechos, mis piernas, que me ayudaba de ellas para bajarle los pantalones. No fue sorpresa, pero no me esperaba que también sus piernas estuvieran con dibujos de tinta. Quise alargar el momento de que entrara en mi cuerpo, aunque ambos estábamos a punto de caramelo. Rozar mis pechos, duros de excitación, con su pecho mural me estremecía. En un momento me di cuenta que estaba boca abajo, con todo su cuerpo encima mia, y con sus manos apretando mis muñecas, por encima de mi cabeza…..con su rodilla abrió mis piernas, y con la mayor dulzura que se pueda hacer ese momento, entró en mí. Lo único que salía de nuestras bocas eran gemidos y la respiración entrecortada. No hacía ni 5 horas que nos conocíamos, y allí estábamos, revolcándonos en su cama, sin preguntas, ni respuestas, ni complicaciones….me senté en él, lubricada como jamás en mi vida. Su más de metro ochenta hacía que la envergadura de sus brazos me cubriesen por completo, por lo que me sentía tan protegida como deseada, y sin parar, entraba en su cuerpo, mientras él me suplicaba que no parara, y me apretaba contra él. Curiosamente pasó por mi mente algo que no era el momento….¿sabía Jaime como me llamaba yo?…..pero a la par iba mordiendo sus labios, que empezaban a enrojecerse….de pronto salta la música del equipo, el cd que tenía puesto se puso, como por obra de magia…la canción era la gran “My way”…..y ahí estaba yo, sintiendo el placer mayor de mi vida, devorando con mi lengua, con mis piernas, con mis dientes y mis ojos, a un chico que 5 horas antes tenía frente a mí en una aburrida cena de amigos, allí estaba él, como protegiendo con sus brazos tatuados a la chica que antes tuvo el coraje de decirle que la había puesto cachonda, literalmente, su mirada. Ahí estábamos, ambos…a nuestra manera, como se empeñó en cantar Frank Sinatra antes de que, no sin gritar, un orgasmo pasara por nuestro cuerpo como un rayo.
Categoria: Narrativas,Wednesday
Escrito por Wednesday el Sábado, 28 de marzo del 2009 a las 20:01
Hace un par de días leí en un periódico que “cada cuánto se puede salir en el trabajo a echar un cigarro”. Yo he tenido esa experiencias en el trabajo, en el curso de enfermería….Recuerdo en la panadería donde trabajé de ayudante de obrador, que mi compañera era la del “un minuto y ahora vuelvo, que voy a fumar”. Siete horas de trabajo al día, y varios momentos de “un minuto”. Una mañana, después de varios minutos de esos, volvió a “voy a subir un minuto a echarme un cigarrito”….cronometré y tardó exactamente y de reloj, 58 minutos. Casi una hora (en esos otros dos minutos que restan podría haberse echado otro). Yo no fumo, por lo tanto no puedo salirme a ello, o ni siquiera a estirar las piernas después de estar desde las 6 de la mañana haciendo pan, ¿verdad?. Alegan que son adictos a la nicotina, y necesitan el cigarrito de la mañana, el de la tarde, el de las 12 o el del después del café. Yo puedo ser adicta al sexo….¿pido por favor salirme a tocarme las tetas? “es que estoy cachonda perdía, y soy adicta, puedo salir “un minutillo”, a tocarme?”. Si no fumo, puedo salir a beberme una cocacola, es que soy adicta a la cafeína, y lo necesito, a las 12, después del café…..En el curso de enfermeria, teníamos que parar las clases porque habían unas cuántas que “necesitan fumar”, y hala….como las señoras quieren nicotina, paramos todos. Si yo, con mi problema de salud, pido parar las clases porque necesito mover las piernas, estirar la espalda o relajar las manos….¿pararían? Que hacemos…nos echamos todos a fumar….porque todos, en tal caso, merecemos ese “minutito” de respiro en una jornada de trabajo. Y que cada uno haga en él lo que quiera.
Categoria: De todo un poco,Wednesday
Escrito por Wednesday el Jueves, 5 de febrero del 2009 a las 13:47
Me voy a atrever, después de un tiempo, a escribir de este tema. No voy a contar nada, porque es un tema que pertenece a otra persona, aunque me haya salpicado a mí por cercanía. No voy a contar lo que pasó, porque me duele recordarlo, porque estuve 9 meses de psicólogo, porque la cosa, como se suele decir, ha vuelto a la normalidad. Pero quiero soltarlo, quiero desahogarme en este rincón. Maltrato. Supuesto maltrato. Soy mujer, 31 años, madura supongo, pero lo siento….no soporto esto que ocurre con las mujeres. ¿Porqué si mi marido me da una bofetada, es un maltrato, y si se la doy yo a él, es una falta leve? ¿es esta la igualdad que nosotras queremos? Queremos (metámosno todas) igualdad para lo que nos conviene. Es muy fácil que una mujer denuncie un supuesto maltrato, sin pruebas, sin denuncias anteriores, sin partes de médicos, sin partes psicológicos, sin nada. Te ponen una abogadA, una juezA y una fiscal. Te ponen ayuda y te dicen que denuncies, y que exageres. Puedes tener una pelea conyugal, llegar ambos a “las manos” (él resulta herido), pero sólo la mujer tendrá esa ayuda, y sólo la mujer será la víctima. No importa la historia que haya detrás, no oyen al hombre, tan sólo lo esposan y lo encarcelan. Así de sencillo. No te eches para atrás, es más, exagera, di que tienes miedo, di que temes por tu vida, y le caerán unos años. No exagero yo, sé que es así. ¿quién oye al hombre que, sin saber porqué, sin explicaciones, y con miedo, está encerrado? NADIE. Cuando un hombre maltrata, pega, mata a una mujer, porque, sencillamente “le sale de los cojones”, es intolerable. Merece un castigo, que lo encarcelen o hagan con él lo que la ley estipule. Pero porque cuando es al revés, la mujer sigue siendo “la víctima”. Quién es la voz de esos hombres que, por vergüenza de decir que su mujer le maltrata, recordemos que el maltrato psicológico existe en muchos hombres, y tienen pudor de decirlo. Quién es el que ayuda a ese hombre que desesperado no sabe que hace entre rejas. Quién es la voz de qué número de teléfono, que da ayuda psicológica a un hombre que está psicológicamente hundido, maltratado, herido de arañazos?. NADIE. Queremos la igualdad, que las mujeres cobren lo mismo que el hombre, que se le de los mismos derechos y deberes…..pero nos gusta regodearnos en que, por el simple hecho de ser mujer, tenemos todo a nuestro favor. Por un momento, me avergüenzo de serlo. LO SIENTO.
Categoria: Contracorriente,Introspectivas,Opinión,Wednesday
Escrito por Nvgnte el Miércoles, 21 de enero del 2009 a las 21:50
… o de la doble perspectiva de las cosas
Releyendo el artículo de Rider ¿Prostitución legal?, me ha venido a la mente algo que escribí hace casi diez años, y que me gustaría compartir con vosotros. Se trata de la introducción a un relato titulado El octavo pecado capital; un pequeño atisbo de la Casa de Campo de Madrid y la “doble vida” que estos lugares presencian…
Amanece de nuevo.
Retazos de luz resplandecen en el horizonte, abriéndose camino entre las pilastras de la antigua noria, símbolo perenne del amor jovial e inocente por el que un día nuestras vidas pasaron. Las ramas de los ancianos se agitan ante el piar tímido de algún que otro petirrojo dispuesto a dar gracias por la existencia con la que ha sido obsequiado, generosa en presentes y pobre en depredadores. Y, si se escucha con la suficiente atención, podrá distinguirse cómo el albor restituye la vida al bosque; se puede apreciar, sin ir más lejos, cómo las delicadas flores ofrecen sus encantos a los insectos más madrugadores, o el acaramelado deslizar del rocío pugnando por retornar a la madre Tierra, donde será dador de vida a plantas y animales; pero también tornarán audibles los suspiros de la brisa al encontrar de nuevo aquel con quien compartir sus inquietudes y premuras, o el liviano chapoteo de alguna carpa buscando su desayuno matinal, o el lento devenir del tiempo celeste…
Aquí y allá, cientos de ojos renacen con cada nuevo amanecer; cientos de almas claman a la aurora, devolviendo el amor que la Naturaleza les ha ofrecido, felices porque la obscuridad no ha triunfado… aún.
Sin embargo, conforme se eleva el Dador de vida en el horizonte, otro amor queda al descubierto con el marchito reflejo de sanguinolentas jeringuillas vacías de polvos mágicos, de preservativos preñados con el semen de adúlteros sin escrúpulos, de olvidada ropa interior y de las maltratadas prostitutas que las portaban la noche anterior e iniciaban su pesaroso camino de vuelta a la realidad. Pues la noche, que se empeña en ser aliada incondicional de estos vástagos desterrados de la vida, muere con la llegada del día, arrastrando consigo el aparente cobijo que les ofrecía. Los equipos de limpieza arrasarán entonces las humillantes pruebas de su existencia, ya que resultaría indecente e inhumano que tales inmundicias sociales quedaran expuestas ante la virginal luz de la mañana.
Aquí y allá, cientos de ojos mueren con cada nuevo amanecer; cientos de torturadas almas claman a la aurora, suplicando por el amor que la Naturaleza les había ofrecido, pero que la sociedad cruelmente les arrebató; abatidos ante la perspectiva de un nuevo día, ruegan al Dios de los inocentes por que regrese la obscuridad… pronto.
Tal es la dualidad encerrada en esta campiña de las afueras de Madrid, donde la inocente risa infantil contrasta con el amargo lamento de aquellos que, bien por desidia, bien por repudia, no volverán a ser capaces de ver la vida a través de los inmaculados ojos de un niño.
Categoria: Narrativas,Nvgnte
Escrito por download.p2p el Jueves, 1 de enero del 2009 a las 21:47
Claro que sí: Feliz año nuevo. Lo primero es lo primero, y felicitaros el cambio de año lo es a día de hoy.
Alguno ya estará pensando el porqué del título. ¿No?. Pues da igual, porque lo voy a explicar, sino… ¿para que me he sentado a escribir esto?.
Hace muchos años, en una galaxia muy lejana….. ah no!, que eso es de otra historia. Bueno, es igual. Hace mucho tiempo me leí la novela 2001 Una odisea del espacio e inmediatamente vi la película correspondiente. La verdad es que tuve que leer la novela varias veces y la película también. No sólo porque me gustaran, sino porque siempre se me “escapaban” cosas. Luego vi (y leí. Esta vez en orden inverso) la secuela: 2010 Odisea 2.

Diré, aunque es irrelevante para el tema, que también leí 2061 Odisea 3 y 3001 Odisea Final.
Eran los años 80, y se me hacía hasta creible que en 2010 llegásemos a poseer esas naves espaciales, aunque no llegáramos todavía a tener una colonia en la Luna ni fuéramos capaces de llegar a Júpiter. Sin embargo, como buen amante de la ciencia ficción, me quedaba la esperanza de que así fuera. Al fin y al cabo, quedaba mucho tiempo.
Ahora empezamos el año 2009, casi ya en el año de la odisea 2, y ¿qué tenemos?. ¿Una flotilla de transbordadores que hacen servicio de transporte de mercancías y de laboratorios científicos en órbita terrestre, y que está previsto retirarlos en, precisamente, 2010?. ¿Una estación espacial que no se parece mucho a la que vimos en esas películas?.

Sinceramente: a mí me parece que no hemos cumplido las expectativas.
Y sin embargo, el título reza “casi Odisea 2″. Pues sí amigos, porque a pesar de estar por detrás de lo previsto (tecnológicamente hablando), vamos a ser protagonistas de una odisea mundial: La de tener que lidiar con la economía, con la crisis financiera, con el paro, con los sueldos, con el hambre, con las guerras, etc, etc….
¿Y el casi?: pues eso, porque falta un año para el 2010.
Y si el año que viene (2010) llegamos a Júpiter, me ofrezco a una rectificación pública sobre el fracaso, en mi opinión, del hombre y su tecnología aplicada al espacio. Vamos, que me pagáis un billete en la Discovery y me voy a Europa a escribir desde allí el post correspondiente pidiendo disculpas.
Categoria: download.p2p,Opinión