Escrito por Wednesday el Jueves, 5 de Febrero del 2009 a las 13:47
Me voy a atrever, después de un tiempo, a escribir de este tema. No voy a contar nada, porque es un tema que pertenece a otra persona, aunque me haya salpicado a mí por cercanía. No voy a contar lo que pasó, porque me duele recordarlo, porque estuve 9 meses de psicólogo, porque la cosa, como se suele decir, ha vuelto a la normalidad. Pero quiero soltarlo, quiero desahogarme en este rincón. Maltrato. Supuesto maltrato. Soy mujer, 31 años, madura supongo, pero lo siento….no soporto esto que ocurre con las mujeres. ¿Porqué si mi marido me da una bofetada, es un maltrato, y si se la doy yo a él, es una falta leve? ¿es esta la igualdad que nosotras queremos? Queremos (metámosno todas) igualdad para lo que nos conviene. Es muy fácil que una mujer denuncie un supuesto maltrato, sin pruebas, sin denuncias anteriores, sin partes de médicos, sin partes psicológicos, sin nada. Te ponen una abogadA, una juezA y una fiscal. Te ponen ayuda y te dicen que denuncies, y que exageres. Puedes tener una pelea conyugal, llegar ambos a “las manos” (él resulta herido), pero sólo la mujer tendrá esa ayuda, y sólo la mujer será la víctima. No importa la historia que haya detrás, no oyen al hombre, tan sólo lo esposan y lo encarcelan. Así de sencillo. No te eches para atrás, es más, exagera, di que tienes miedo, di que temes por tu vida, y le caerán unos años. No exagero yo, sé que es así. ¿quién oye al hombre que, sin saber porqué, sin explicaciones, y con miedo, está encerrado? NADIE. Cuando un hombre maltrata, pega, mata a una mujer, porque, sencillamente “le sale de los cojones”, es intolerable. Merece un castigo, que lo encarcelen o hagan con él lo que la ley estipule. Pero porque cuando es al revés, la mujer sigue siendo “la víctima”. Quién es la voz de esos hombres que, por vergüenza de decir que su mujer le maltrata, recordemos que el maltrato psicológico existe en muchos hombres, y tienen pudor de decirlo. Quién es el que ayuda a ese hombre que desesperado no sabe que hace entre rejas. Quién es la voz de qué número de teléfono, que da ayuda psicológica a un hombre que está psicológicamente hundido, maltratado, herido de arañazos?. NADIE. Queremos la igualdad, que las mujeres cobren lo mismo que el hombre, que se le de los mismos derechos y deberes…..pero nos gusta regodearnos en que, por el simple hecho de ser mujer, tenemos todo a nuestro favor. Por un momento, me avergüenzo de serlo. LO SIENTO.
Categoria: Contracorriente, Introspectivas, Opinión, Wednesday
Escrito por download.p2p el Jueves, 1 de Enero del 2009 a las 21:47
Claro que sí: Feliz año nuevo. Lo primero es lo primero, y felicitaros el cambio de año lo es a día de hoy.
Alguno ya estará pensando el porqué del título. ¿No?. Pues da igual, porque lo voy a explicar, sino… ¿para que me he sentado a escribir esto?.
Hace muchos años, en una galaxia muy lejana….. ah no!, que eso es de otra historia. Bueno, es igual. Hace mucho tiempo me leí la novela 2001 Una odisea del espacio e inmediatamente vi la película correspondiente. La verdad es que tuve que leer la novela varias veces y la película también. No sólo porque me gustaran, sino porque siempre se me “escapaban” cosas. Luego vi (y leí. Esta vez en orden inverso) la secuela: 2010 Odisea 2.

Diré, aunque es irrelevante para el tema, que también leí 2061 Odisea 3 y 3001 Odisea Final.
Eran los años 80, y se me hacía hasta creible que en 2010 llegásemos a poseer esas naves espaciales, aunque no llegáramos todavía a tener una colonia en la Luna ni fuéramos capaces de llegar a Júpiter. Sin embargo, como buen amante de la ciencia ficción, me quedaba la esperanza de que así fuera. Al fin y al cabo, quedaba mucho tiempo.
Ahora empezamos el año 2009, casi ya en el año de la odisea 2, y ¿qué tenemos?. ¿Una flotilla de transbordadores que hacen servicio de transporte de mercancías y de laboratorios científicos en órbita terrestre, y que está previsto retirarlos en, precisamente, 2010?. ¿Una estación espacial que no se parece mucho a la que vimos en esas películas?.

Sinceramente: a mí me parece que no hemos cumplido las expectativas.
Y sin embargo, el título reza “casi Odisea 2″. Pues sí amigos, porque a pesar de estar por detrás de lo previsto (tecnológicamente hablando), vamos a ser protagonistas de una odisea mundial: La de tener que lidiar con la economía, con la crisis financiera, con el paro, con los sueldos, con el hambre, con las guerras, etc, etc….
¿Y el casi?: pues eso, porque falta un año para el 2010.
Y si el año que viene (2010) llegamos a Júpiter, me ofrezco a una rectificación pública sobre el fracaso, en mi opinión, del hombre y su tecnología aplicada al espacio. Vamos, que me pagáis un billete en la Discovery y me voy a Europa a escribir desde allí el post correspondiente pidiendo disculpas.
Categoria: Opinión, download.p2p
Escrito por Rider el Jueves, 6 de Noviembre del 2008 a las 21:37
Desde hace ya mucho tiempo, quizás desde que el primer ser vivo del planeta se dio cuenta de que el sexo tiene un valor y se puede utilizar como moneda de cambio, existe un mercado del placer.
Los más puritanos se pueden escandalizar con la afirmación anterior, pero no estamos en clase de religión (de ninguna de ellas, pues el sexo está demonizado en la mayoría), sino en un pequeño espacio de reflexión que espero nos conduzca a conclusiones lo más “asépticas” posibles; es decir, “netas de moralina”.
El sexo es una necesidad fisiológica que produce placer. Es una forma de incentivar la procreación que por naturaleza es el objetivo del sexo, aunque la evolución y la socialización del ser humano (como ocurre con otras especies menos avanzadas), han transformado su misión principal en algo secundario, tomando mayor protagonismo la parte lúdica y placentera.
Bien, siguiendo las premisas de que “el sexo es una necesidad” y “que produce placer”, nos enfrentamos a un problema que compite frontalmente contra la moral religiosa (en nuestra sociedad, cristiana), y contra la ética de la fidelidad en las relaciones de pareja.
¿Por qué esta última afirmación? El ser humano, como animal que es antes que humano, es egoísta por naturaleza. Muchos de nosotros logramos controlar todo o casi todo el tiempo a la bestia involutiva que llevamos dentro, bien porque nuestras necesidades básicas están cubiertas, o bien porque todo lo que hemos aprendido y nuestros valores adquiridos, se han hecho más fuertes que los instintos, quedando confinados estos en una prisión de burocracia moral de muy difícil escapatoria.
Pero otros muchos no lo podemos conseguir. De vez en cuando, a menudo, casi siempre… da igual el plazo, nuestros deseos son más fuertes que nuestra mente y superan las barreras auto-impuestas de la razón, liberando al animal irracional que llevamos dentro y poder saciar la necesidad que nos invade.
Aquí es donde podemos comenzar nuestro análisis de cómo es posible que el negocio de la prostitución sea el más fructífero y duradero de la historia, y cómo puede ser que todos los días de camino a casa observe los aparcamientos llenos de esos moteles de la luces de colores, o a cientos de señoritas en paños menores ofreciendo sus servicios al necesitado de turno.
El sexo es una necesidad, y como para toda necesidad (incluida la espiritual), existe un mercado. Un mercado que en el caso de España (como la mayoría de los países de nuestro entorno), no está regulado, y que sin embargo se estima que frecuenta -datos sin confirmar, pero extraídos del programa de Tele 5 “Diario de…”- un 25% de la población masculina de éste país. No se a vosotr@s, pero a mi me parece alucinante… Un 25% de hombres ha frecuentado o frecuenta prostitutas para satisfacer sus deseos sexuales pagando.
Inevitablemente me surgen al menos tres preguntas:
¿Tanto trabajo cuesta echar un polvo gratis en este país?
¿Por qué esta fuente de ingresos inagotable y extraordinaria se deja escapar al lado negro del dinero?
¿Por qué se permite la esclavitud sexual en nuestros días?
Para la primera pregunta no tengo respuesta… a mi me ha ido bien…
Para la segunda y tercera, mi opinión es que es necesario regular la prostitución como un trabajo real -no por mirar a otro lado deja de ser un trabajo remunerado-, para que las personas que realmente se quieran prostituir lo hagan con la mayor dignidad posible, y en lugar de un “chulo” que les cobre la protección, sea el estado el que se la ofrezca en forma de seguridad social y otras ventajas.
Al mismo tiempo, y seguramente lo que más urge solucionar, hay que poner todos los medios posibles para acabar con las redes de esclavitud sexual que secuestran, torturan, vejan y asesinan a chicas engañadas para enriquecerse. Esto es una vergüenza intolerable. En el momento en que la prostitución fuese legal, la diferencia entre trabajadoras y esclavas se haría patente por las condiciones de unas y otras. El cliente sería mucho más consciente de lo que provoca si elige la ilegalidad, y con seguridad la trata de blancas disminuiría drásticamente. Obviamente las autoridades policiales deben tomar cartas en el asunto con celeridad, pero es primordial ordenar lo que es inevitable que permanezca.
El placer, moral a parte, merece ser satisfecho de forma digna. Legalizar la prostitución es necesario, porque no va a desaparecer nunca la necesidad que la alimenta. Pero eso si, hay que acabar de una vez con la esclavitud y los delincuentes que se lucran con ella. Quizás entonces, en lugar de sentir lástima, pena, o asco por ellas, nos demos cuenta de que el placer no es malo, no es moral, no es religioso… el placer es sólo eso, placer.
Gratis o pagando; con tu mujer o con tu amante; viendo ganar a tu equipo o haciendo el amor en la cama; frente a la pantalla del PC o en el club de alterne. Dejemos la hipocresía a un lado, y objetivamente pensando en el placer, ¿qué diferencia hay entre un masaje sueco y hacer el amor con una prostituta sueca?
Saludos!
Categoria: Contracorriente, Opinión, Rider
Escrito por Navegante el Domingo, 26 de Octubre del 2008 a las 1:08
… o cómo matar a Richard Bachman
Ya desde hace un par de años se rumoreaba -el propio Stephen King lo confirmó en su última novela- que el difunto señor Bachman habría dejado un manuscrito cubierto de polvo en alguna parte, esperando como un cocodrilo con las fauces abiertas, con el barro secándose sobre sus escamas y las moscas zumbando sobre sus huevos depositados al sol. Aguardando con una paciencia que sólo otorgan la edad y la certidumbre -gracias a la propia dualidad humana- de una identidad paralela sin temor a ser olvidada.
Y es que, por mucho que lo desee, un escritor (o cualquier otra persona, pero en el caso de los cuentacuentos resulta infinitamente más notable) no podrá desligarse de su mitad oscura. Jamás. Es algo intrínseco a cualquier novelista, potenciado por ese endiosamiento que nos hace ser dueños del destino de nuestros personajes. Dentro de una línea argumental coherente, podemos hacer cualquier cosa con ellos; son muñecos, marionetas, drogadictos que dependen totalmente de su dealer para tomar decisiones…
Pero, cuando se trata de descubrir y averiguar el estado real del pobre gato cuántico, hay una diferencia fundamental dependiendo de qué sentimientos dominen en ese momento la mente del escritor. Y es ahí donde entra en acción nuestra mitad oscura (o, siguiendo con el famoso símil, el señor Shrödinger). Porque todo el mundo necesitamos alguna vez mostrar nuestra faz más sórdida, aquella que nos define como los animales que una vez fuimos, y que sólo nos atrevemos a plasmar en el papel (o en sueños) bajo el resguardo y anonimato que la pluma nos ofrece.
No podemos eliminar esa parte de nosotros, desligarnos de ella o enterrarla en lo más profundo del bosque. Hay que vivir bajo su yugo y soportar sus “excentricidades“. Es como un cadáver purulento oculto en un sótano húmedo y caluroso, cubriendo día a día las paredes y el aire mismo de un hedor pegajoso como la brea; un sótano que de cuando en cuando debe airearse para dejar escapar su pútrido legado… y que otros disfruten de él, ya que por sí mismos no son capaces de abrir esos oscuros ventanales.
No podemos matar a Richard Bachman porque, sencillamente, no existiríamos sin esa otra mitad. Es una relación forzosa, una simbiosis parasitaria, la describirían los biólogos, en la cual cada faz toma el relevo para no canibalizar al organismo completo.
Es lo que significa ser humanos… y, desgraciadamente, hay muchas “mitades oscuras” con el poder suficiente para propagar el horror sobre sus congéneres. Gente canibalizada, zombies sin alma errando en busca de algo que dejaron se pudriera hace mucho tiempo; gente cuya envidia es lo que causa el sufrimiento de miles de personas, pero que no pueden parar de hacer el mal.
Eso también es propio del ser humano.
Por cierto, tuve el nuevo libro de Stephen King en mis manos, pero dudé en comprarlo: Richard Bachman siempre mata a sus protagonistas
Categoria: Introspectivas, Narrativas, Navegante, Nocturnos, Opinión
Escrito por Navegante el Domingo, 12 de Octubre del 2008 a las 2:03
… o ¿dónde está la crisis?
Hoy es un bonito día para mirarse en un espejo, sonreir y que el reflejo te devuelva la triste mueca
Por fin he podido ir a un restaurante y pagar menos de 30 euros… 29′50, exactamente. Y no es que hayan bajado los precios, sino que mi esposa y yo hemos pedido menos para comer, y sabrosona agua del grifo para pasar el bolo alimenticio. Algo bueno habrá de tener, ¿no? Entre los números rojos por las vacaciones de verano y la subida de los alimentos, he debido perder unos cuantos kilitos que por supuesto me sobraban tras seis meses de napolitanas de chocolate como desayuno
Claro que antes de disfrutar del copioso homenaje tuve que reponerme de los 40 céntimos que había subido la entrada de cine. No es mucho, la verdad; reconozco que no tengo derecho a quejarme por casi un euro de más entre los dos… y además, esa gente también tendrá que comer, ¿no? Porque ese dinero seguro que se destina a los empleados: la joven que me vendió las entradas, el chico que las corta, el que controla el ordenador, las bobinas, la limpieza… estoy seguro que esos cuarenta céntimos no irán al bolsillo del jefe para que se los malgaste en el bingo. No, las empresas que soportan este país no harían eso, porque ellas *piensan* por el trabajador
Al menos el cine estaba vacío… ¡claro! como todos ya se bajan las películas por Internet. Ya ni teníamos el morbo de meternos mano en la oscuridad de la sala aprovechando algún susto de la película… ¿quién iba a vernos, si ahora la butaca es el sofá de tu casa y si quieres intimidad no tienes más que cerrar las cortinas. ¡Qué aburrido, joder!, adios al romanticismo adolescente y a los pechos iluminados por el grand écran
¡Ah!, por si os lo preguntáis, la película era Reflejos. Me encantan los espejos y la realidad que, sólo a veces, muestran cuando los miras de reojo… quizá si consiguiera pasar al otro lado le vería a todo este asunto un poco más de jocosidad…
Quizá necesitemos todos un espejo para recapacitar
Categoria: Cinematografías, Navegante, Opinión